Avanzan preparativos para puesta en escena de la obra “Cenicienta, Magia y Leyenda”

Se trata del proyecto más ambicioso de la Corporación Amigos de Panguipulli. Desde enero, 126 niños y jóvenes están preparando el espectáculo “Cenicienta. Magia y Leyenda”, que estrenarán en Panguipulli, para presentarse luego en Santiago.

El montaje será protagonizado por los 52 niños, de 8 a 18 años, que conforman la Orquesta Sinfónica Juvenil de Panguipulli, más un coro de 48 voces -que reúne a un coro sureño y al Coro de la Red de Colegios SIP-, y un cuerpo de baile de 12 niñas. La dirección general es de Felipe Castro y el director musical es Rodolfo Fischer.

El punto de partida fue “La Cenicienta” (1948), de Pedro Humberto Allende. “Sabemos que la estrenó en el colegio de su hija y que no se ha vuelto a representar. La partitura indica un ‘cuento musicalizado’, lo que sugiere una representación teatral, con números musicales. Sin embargo, los textos originales no subsistieron, por lo que Felipe Castro hizo una adaptación teatral”, comenta Fischer.

Castro hizo la régie de todo el espectáculo, por medio de una niña y su papai (abuela), que será interpretada por Elena Catripán. Así ligó el cuento de Allende con una ópera para niños que le comisionaron al compositor chileno René Silva (1984). “Su imaginación es mágica, ha compuesto bastante música asociada al pueblo mapuche, y dirigió la Juvenil Municipal de Paine durante 11 años. Él entiende, en carne propia, las reales capacidades técnicas de los niños para abordar un montaje de esta naturaleza”, explica Fischer.

Siguiendo el consejo del poeta Elicura Chihuailaf, identificaron una leyenda local para trabajar con ella: la Niña de la Calavera. “Es la historia de Malen, hija de un lonko , que vive con su madrastra y su hermanastra. Le hacen un hechizo y su cara se convierte en una calavera. Para romper el hechizo, tiene que encontrar todos los huesos de un guerrero. Se interna en el bosque en esa búsqueda, y como es una niña muy bondadosa, en el camino ayuda a un puma herido, a una loica y a unos ratones. Y después, con la ayuda de los animales, rompe el hechizo”, cuenta Silva. Su ópera se llama “La Malen”. “Tiene varias partes tonales, pero además incorporé módulos aleatorios y la exploración de nuevos timbres. Los niños tienen que tocar, por ejemplo, pajaritos de agua, pifilkas y trutrucas; para ellos es como un juego, porque recrean bosques y aves, es decir, ¡su propio paisaje sonoro!”, aclara Silva.

Coincide Felipe Castro: “Es sorprendente y emocionante ver a los niños cuando entienden que estamos hablando de sus bosques, sus ríos, sus montañas y de su volcán Choshuenco”.

“Involucramos a toda la comunidad en un trabajo territorial, con temas que les pertenecen. La semana pasada, tres mil niños de los liceos de Panguipulli estuvieron hablando de ópera con el tenor pehuenche Miguel Ángel Pellao”, agrega Castro.

“Hemos desarrollado un trabajo pedagógico en los colegios todo el año”, confirma Pamela Calsow, directora de Cultura de la Corporación Amigos de Panguipulli, y cuenta que este proyecto lo financian a través de la Ley SEP (Subvención Escolar Preferencial).

La escenografía está a cargo de Marianela Camaño, y la están construyendo entre el Instituto IPG y la Corporación People Help People. “Paulina Catán ha ido varias veces a Panguipulli para confeccionar el vestuario con las mamás. Ahora mismo hay 400 personas trabajando en Panguipulli, y en el pueblo viven 3 mil”, ratifica Calsow, y destaca el apoyo que han tenido del Teatro Municipal de Las Condes. Allí, el 9 de noviembre, se realizará una función para todo público ($10 mil), y dos presentaciones para vecinos e invitados. “Esperamos que este proyecto funcione como un puntapié inicial para que otros colegios también puedan desarrollar proyectos como este”, cierra Calsow.