El cuerpo sin vida de un joven de 33 años fue encontrado en el Lago Panguipulli tras varios días de búsqueda, luego que desapareciera el 21 de noviembre al salir a navegar en un bote desde la playa Coihueco Coz Coz.
Desde el inicio, familiares, rescatistas y organismos de emergencia participaron en un intenso operativo por agua y tierra, enfrentando dificultades propias de la zona, como la gran profundidad del lago y la baja visibilidad subacuática.
Ante la complejidad del terreno, se sumó al operativo un robot subacuático proporcionado por una empresa privada. Este equipo especializado permitió explorar sectores inaccesibles para el buceo tradicional y, finalmente, detectó indicios a unos 70 metros de profundidad en la zona de interés. Con esa información, un grupo de buzos expertos descendió para confirmar y recuperar el cuerpo, realizando la maniobra con técnicas avanzadas para garantizar precisión y seguridad.
El hallazgo permite dar término a la búsqueda y entregar certezas a la familia del joven, marcando un cierre doloroso pero necesario. El caso subraya la importancia del trabajo coordinado entre instituciones y el aporte de tecnologías especializadas en operaciones de rescate en ambientes complejos como los lagos profundos.